Sé que no es grato que te recuerden que eres un simple pasajero del tiempo... Un grano de arena en el oceano del universo o incluso un parásito del planeta... La realidad enfrenta golpeando la nariz ¿no es cierto? Pero hay una solución: la irreverencia. No nos referimos a esa conducta obtusa que raya más en berrinche que en un argumento contra el status quo, si no a la actitud de atreverte a ser distinto, a pensar distinto y sobre todo, a actuar distinto. Siempre siendo coherentes en nuestro pensar-hablar-actuar.
Y de esto se trata nuestra fábrica, de ser quienes somos, sin máscaras impuestas. De expresar lo que pensamos y sentimos sin el temor al "que dirán". ¿Te atreves?
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